Ecológico y siempre verde
Escrito por Joan Pla   

Cada vez hay más personas que se plantean los efectos de todas sus pequeñas acciones cotidianas a largo plazo, y no estamos hablando ya de cerrar el grifo mientras nos cepillamos los dientes. La toma de conciencia del estado de salud de nuestro planeta está calando profundamente en nuestro tejido social.

La desigualdad cronológica de las lluvias hace que pasemos de momentos de sequía a peligro por inundaciones en pocos meses, o incluso, de un año para otro, encontrarnos con circunstancias radicalmente opuestas; y ya nadie puede esconder que el peligro de tener un decreto de sequía todos los años, es una espada de Damocles que pende constantemente sobre nuestros jardines, siendo, sin lugar a dudas, el césped quien más lo sufre. El resultado de estas situaciones son grandes extensiones de césped seco por falta de riego, justo en las épocas del año en las que hay más horas de sol y en las que disponemos de más tiempo libre para disfrutarlo junto a nuestras familias.

En el clima mediterráneo, una de las opciones más demandadas por usuarios que quieren tener un jardín respetuoso y sostenible es la xerojardinería. Término adaptado del anglosajón xeriscape, procedente del griego xeros (seco) y del inglés landscape (paisaje), y que define un modelo de exteriorismo que consiste en un uso racional de las plantas según sus necesidades hídricas.

El uso de plantas xerófilas (especies vegetales con bajo consumo hídrico) y el empleo de materiales dirigidos al ahorro de agua, como por ejemplo el césped sintético, nos permite cubrir de verdor amplias superficies sin necesidad de riego y no necesita mantenimiento ni herbicidas que pueden perjudicar el equilibrio natural del jardín a la vez que contaminar el entorno. 

En la actualidad, la tecnología nos permite no solo imitar, sino superar la gran variedad de sensaciones que transmite un césped perfecto, siempre recién cortado, siempre verde. Una cespitosa es un ser vivo que requiere de muchos cuidados y no es tarea fácil mantenerlo en buen estado. No solamente por las necesidades de riego, las plagas, las heladas y la falta o exceso de siega también suelen estropearlo. 

La versatilidad de este césped ecológico es única, ya que no se deteriora por el sol, la lluvia o los cambios bruscos de temperatura, ni tampoco le afectan agentes químicos como el cloro de las piscinas. Además, al ser ignífugo, es muy seguro y se puede limpiar con facilidad, siendo una solución ideal para las familias que tienen animales de compañía. 

Tal es así que empresas y administración están apostando fuertemente por su implantación en proyectos de paisajismo y urbanismo, siendo ya un elemento habitual en zonas ajardinadas o parterres y rotondas municipales. 

Hay un césped artificial para cada necesidad, no es lo mismo pretender que cumpla un cometido visual de frescor y verdor que querer pasarnos largas horas tumbados sobre él, o disfrutarlo en improvisados juegos al aire libre. Un buen asesoramiento en la elección del producto así como una óptima instalación son las únicas garantías que nos permitirán disfrutar durante años de un auténtico césped ecológico y sostenible.